Historia
Fuerza de lo Alto fue fundada en el verano del 2001 por un grupo de integrantes del Ministerio de Música Diocesano de la Renovación Carismática Católica de Lima; en su mayoría, jóvenes adultos. Desde varios años antes, quienes entonces pertenecíamos a este ministerio sentíamos la inquietud de formar comunidad.
Las reuniones de oración semanales, los ensayos y las actividades en las que participábamos sirvieron para estrechar los vínculos entre nosotros y para alimentar la idea de dar un paso más. Esta convicción se fortaleció y se hizo más clara a raíz de unas campañas de evangelización que fuimos invitados a dirigir en las ciudades de Tarapoto y Huánuco, en la Amazonía peruana. Dios nos llamaba a caminar juntos y compartir la fe, el servicio y la vida cotidiana.
Después de un tiempo de discernimiento, con el apoyo del Padre Buenaventura Dureau, entonces coordinador diocesano de la Renovación en Lima, se decidió fundar la comunidad como una entidad independiente del Ministerio de Música. Un domingo en la tarde, el 25 de febrero del 2001, en la casa de uno de nosotros, alrededor de diez personas firmaron la primera alianza comunitaria.
Aproximadamente un año después el Señor nos regaló el nombre que nos identifica: Fuerza de lo Alto. El día que elegimos ese nombre él tuvo la bondad de confirmarlo con las lecturas de la misa. “Ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de los alto” (Lc 24,49). Era la Solemnidad de la Ascención del Señor.
La comunidad se abocó a servir donde quiera la llamaran: en encuentros de alabanza, charlas y retiros para colegios, grupos parroquiales, programas de Confirmación y diversas organizaciones eclesiales. Pero hacia el 2004 el Señor nos impulsó a adoptar un papel más activo y a emprender iniciativas. Fue en ese contexto que organizamos por primera vez cursos como el seminario de sanación interior.
En ese tiempo también se inició la relación de la comunidad con el Padre Víctor Solís, un sacerdote diocesano lleno de amor y del Espíritu Santo. Él nos acogió en su parroquia (Santa Beatriz) y se convirtió, poco después, en nuestro asesor. Este sacerdote ha sabido comprender y defender el llamado de la comunidad y ha sido para nosotros un instrumento de Dios para guiarnos, corregirnos y fortalecernos.
Poco a poco la comunidad fue asumiendo más servicios y responsabilidades dentro del movimiento de la Renovación Carismática Católica. Además de predicar en diferentes actividades del movimiento, la comunidad se hizo cargo en el 2007 del ministerio de jóvenes de la Renovación en Lima.
Dos años más tarde --a pedido de la coordinación nacional del movimiento-- encabezó un proyecto para reforzar la formación de los ministerios de música y promover la alabanza. Como parte de ese proyecto, en el 2009 organizó con dicha coordinación un congreso nacional de alabanza llamado Teruwa. Un año más tarde, varios miembros de la comunidad integraron el ministerio de música que se formó para conducir la alabanza en el XXIV Encuentro Carismático Católico Latinoamericano (ECCLA), realizado en Lima.
Pero el Señor tenía nuevos caminos para nosotros. En el 2007 entramos en contacto con la Espada del Espíritu (EDE), una asociación internacional de comunidades de alianza que tiene entre sus fundadores a Steve Clark, uno de los pioneros de la Renovación Carismática Católica en el mundo.
Aquel año recibimos la visita de Rafael Gutiérrez, coordinador mayor de la comunidad El Gozo del Señor, de Bogotá, Colombia, que es parte de la Espada del Espíritu. Él había venido a Lima para participar en una conferencia del Curso Alpha, a la cual también asistimos. Al orar y compartir con él y otros miembros de su comunidad nos quedamos asombrados por la comunión que experimentamos y por las coincidencias en el llamado y en las luces recibidas de parte del Señor.
En julio del 2008, a invitación nuestra, llegó a Lima un escuadrón de jóvenes liderados por Borys Ortiz, uno de los coordinadores de la comunidad Jesús es el Señor, de Quito. En el equipo había miembros de varias comunidades de la EDE: de Colombia, de Ecuador, de Costa Rica, de México. Con ellos dirigimos un retiro para jóvenes.
A partir de entonces, hemos visto en los hermanos de la EDE el ideal al cual nos llamaba Dios y hemos constatado cuánto nos falta en ese camino, sobre todo en la vida interna de la comunidad. La madurez del compromiso cristiano de esos hermanos, su entrega a Jesús, su celo evangelizador, así como la sabiduría pastoral que han recibido de parte del Señor, nos señalaron qué dirección tomar.
Miembros de Fuerza de lo Alto hicieron viajes a Ecuador y después a Colombia para experimentar más cerca la vida en las comunidades de alianza de la EDE. En tanto, hemos recibido varias visitas de líderes de la EDE, que nos han proporcionado consejo, instrucción y aliento. Entre ellos ha estado David Pereyra, de la comunidad Ciudad de Dios, de Nicaragua, coordinador regional misionero encargado de Sudamérica.
Tras varios años de discernimiento con la guía de nuestro asesor, el Padre Víctor Solís, en el 2011 formalizamos nuestra relación con la Espada del Espíritu. En noviembre, el Equipo de Construcción de Comunidades de la Región Iberoamericana de la EDE aceptó nuestra incorporación como grupo prospectivo. Borys Ortiz fue designado para acompañarnos.
Dicha decisión se tomó cuando cumplimos diez años de experiencia comunitaria. Y sin embargo, sentimos que estamos recién al inicio de lo que Dios planea para nosotros. Al igual que antes, en el trayecto contamos con el amor de la Virgen María y con la fidelidad de Jesús, quien luego de salvarnos nos llamó a seguirle.